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VIAJE A LA MAJESTUOSA REGIÓN DE DARJEELING!

La aventura comenzó en el aeropuerto de Bagdogra, localizado en la zona de Bengala Occidental, a una distancia aproximada de 65 kilómetros de Darjeeling y que cuenta con un clima caliente y húmedo.

Justo después de arribar nos transportamos por los suburbios de Siliguri y con el propósito de visitar al Sr. Rajah Banerjee, quien nos recibió de muy grata forma y trató como familia, además de compartirnos y educarnos sobre algunos de los excepcionales tés con los que trabaja en la actualidad en su nuevo proyecto de nombre de Rimpocha. Fue así como nuestro recorrido por la tierra del té iniciaba con el pie derecho.



Continuamos nuestro viaje adentrándonos cada vez más en las montañas, a lo largo del trayecto se podían observar un gran cantidad de anuncios promocionando tiendas de té y muchos otros eran sobre el sinnúmero de jardines situados en la región.
El llegar a Darjeeling no es nada sencillo, el camino está plasmado de curvas muy pronunciadas y muchas de ellas bastante peligrosas. Se necesita ser lo suficientemente experimentado y conocer el camino para poder avanzar a buena velocidad y saber cómo y cuándo utilizar el claxon para alertar a los demás vehículos que vienen en dirección opuesta.
Finalmente, después de un recorrido de dos horas y media llegamos al pueblo de Darjeeling y desde el primer minuto pudimos sentir una energía muy distinta a la de la gran ciudad. Caminar por sus calles es algo maravilloso, la amabilidad de sus habitantes y la belleza de sus alrededores es algo que conservaré en la memoria por siempre.
Una altura de 2,000 metros sobre el nivel del mar hacen una gran diferencia en muchos aspectos y el clima se vuelve mucho más placentero comparado con el de Bagdogra, la comida es diferente y los rasgos físicos de las personas hacen pensar que estás en un lugar completamente distinto.

Finalmente y después de tanta espera, llegó el momento de visitar un jardín de té en Darjeeling, sería muy fácil decir que fue un momento inolvidable o que es un sueño hecho realidad, sin embargo es necesario estar ahí para poder comprenderlo en su totalidad. El poder tocar una Camellia Sinensis que ha crecido en la India, el estar frente a plantas con una edad de más de 100 años y cuyas hojas siguen siendo utilizadas para la producción de té, me ayudaron a entender lo que en realidad significa Darjeeling.


Tuvimos la fortuna de presenciar todo el proceso de la producción de los tés más exclusivos de India (Darjeeling 1st Flush) y me sorprendió mucho el tamaño de las hojas producidas por el varietal Chino, las cuales son muy pequeñas en comparación con su contraparte Camelia Assamica, es por este motivo que se necesita gran cantidad de hojas y brotes para producir un kilogramo de té de primavera.


La habilidad con la que las personas recolectoras realizan su labor es algo sorprendente, cada una de ellas con su respectivo canasto, algunas con guantes y botas y muchas otras sin protección alguna, pero en común y al unísono, todas llevan consigo una sonrisa de oreja a oreja y una energía que se puede percibir en cada taza de té servida en todos los rincones del mundo.
Es una labor muy difícil debido a todos los diferentes factores que forman parte del contorno y que incluyen la inclinación de la montaña, la humedad, los rayos directos del sol al mediodía y el suelo mojado y resbaloso, entre muchos otros. La tarea de recolectar las delicadas hojas con cuidado y perfección no es algo que cualquiera pueda hacer y que tiene como precio el terminar con la belleza y la suavidad de las manos de las mujeres que valientemente realizan esta importante tarea día con día. El color de la piel no es el mismo después de las incontables jornadas bajo los rayos del sol, pero la sonrisa en sus rostros es algo que jamás deja de brillar..

El siguiente paso es pesar las hojas recolectadas para después ser transportadas a la fábrica e iniciar el proceso de producción.
Las hojas son esparcidas en las camas de marchitamiento y la espera es de aproximadamente 18 horas antes de poder continuar con el siguiente paso que es el de enrollado y aplastado, el cual se realiza utilizando máquinas a baja presión para no fracturar de más las hojas. El proceso de enrollado también da inicio al proceso de oxidación. Las hojas son esparcidas en unas camas para que se realice la oxidación de una manera uniforme y el tiempo es aproximadamente de 2 horas. Una vez que oxidadas las hojas es tiempo de aplicarles calor para secarlas y pasar al proceso final donde el té será separado en diferentes tamaños en un proceso semiautomático.

  

 

 

 

 

 “Después de la producción de cada lote, es importante que se realice una cata para asegurar la calidad del producto final”. 

Por nuestro lado, nos fue posible hacer una cata de algunos de los tés producidos en días anteriores en la misma fábrica. Evaluamos cada uno de los tés mientras cordialmente nos explicaban las diferencias entre cada lote. Fue un evento muy productivo y nos impactaron todas las variantes que existen entre cada lote producido independientemente que son del mismo jardín y procesado de la misma manera.


Ya en nuestro recorrido de regreso hacia el pueblo volvimos a sentir el rigor del camino lleno de baches y por supuesto de las curvas. Fue una experiencia inolvidable y sobre todo, es algo que puedo recomendar sin dudarlo a cualquier amante del té.

 

1 comentario

  • Súper viaje! Se antoja ir pronto a recorrer esos jardines de té y convivir con la gente!… ¿por cultura es que predomina el
    Té negro en la India? – ¿Se puede encontrar algún té verde o algo diferente?

    Liliana

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